Hidroeléctricas

Autoria: 
Raul Silva Telles do Vale (abogado y coordinador adjunto del Programa de Política y Derecho del Instituto Socioambiental)

A diferencia de la gran mayoría de los países desarrollados o en desarrollo, Brasil tiene en los ríos su principal fuente de generación de electricidad (75% proviene de centrales hidroeléctricas)1. A los ojos de los planificadores oficiales, ésta es una ventaja comparativa que debe ser consolidada.


Região das Cachoeiras da Volta Grande do Rio Xingu, próximo ao Ramal 27, da CENEC. Após a construção das barragens da UHE Belo Monte esse local ficará com vazão reduzida, Vitória do Xingu, Pará. 2009  / Marcelo Salazar/ISA

Para el Plan Nacional de Energía 2030, cuya misión es orientar las inversiones públicas y privadas en el área en este horizonte de tiempo, las hidroeléctricas continúan siendo la locomotora de la expansión del sector. Según las estimaciones, ellas representan el 67,5% (o 88,2 GW) del total de 130,8 GW previsto para ser instalado en el país entre 2005 y 2030, considerando todas las demás fuentes (térmica a gas y carbón, nucleares, eólica , biomasa, solar, etc.). Para esa época, ellas contribuirán con alrededor del 74% de la electricidad generada en el país, un nivel cercano al de hoy.

Para el Plan Nacional de Recursos Hídricos - PNRH2, aprobado en el 2007, "el gran potencial hidroeléctrico de Brasil representa una ventaja indiscutible en comparación con las matrices eléctricos adoptadas por otros países". Se confirma así la tendencia a la expansión de la generación hidroeléctrica y al predominio de esta forma de generación sobre los demás. ¿Y dónde puede acontecer esa expansión hidroeléctrica?

La Amazonía como un El Dorado energético

Dado que Brasil es un país que durante más de 50 años ha venido utilizando en gran escala sus ríos para la producción de electricidad, las cuencas más cercanas a los principales centros urbanos e industriales ya han agotado prácticamente su potencial, habiendo poco espacio para nuevas usinas. El siguiente cuadro, que presenta la situación de las cuatro mayores cuencas con potencial hidroeléctrico, demuestra esta situación:


Generación de energía hidroeléctrica en Brasil, por cuenca hidrográfica2

Región Hidrográfica Inventariado (MW) Estimado (MW) Aprovechado (2004)
Amazónica   
42.619    107.143   
0,7%
Paraná   52.577   
58.097   
70%
São Francisco    24.221   
26.285   
44%
Tocantins    23.433  
25.320 
41%

 

Se advierte que, si bien la región amazónica (que no incluye la cuenca del Tocantins, inserta parcialmente en el bioma amazónica) tenía, en 2004, sólo el 0,7% de su potencial estimado utilizado, la cuenca del Paraná, más cerca de los principales centros de consumo (sudeste y sur del país), ya había utilizado más del 70%, mientras que las otras dos regiones prácticamente ya han explotado la mitad de su potencial. Teniendo en cuenta el hecho de que los mayores aprovechamientos de energía hidroeléctrica en estas tres regiones ya fueron hechos, y que es social y económicamente imposible explotar el 100% del potencial hidroeléctrico estimado, por implicar grandes movimientos de población o llevar a la destrucción ecosistemas muy amenazados, se llega a la conclusión de que hay muy poco espacio para la expansión de la energía hidroeléctrica fuera de la región amazónica. Por eso, según el PNRH, la región amazónica será el escenario preferente para la expansión de la generación hidroeléctrica en las próximas décadas:

"Cabe destacar el alto valor del potencial estimado para la Región Hidrográfica Amazónica, que supera con creces el potencial inventariado, lo que plantea la demanda de nuevos estudios para la región. Gran parte del potencial hidroeléctrico (nacional) se encuentra en la región amazónica (41%), sin embargo, en términos de potencial ya instalado en el país, esta región participa con sólo el 1% del potencial. (...) La mayor parte del potencial existente en el sudeste del país (...) ya ha sido explotado3.

Esta perspectiva es compartida por la Empresa de Investigación Energética - EPE, un órgano vinculado al Ministerio de Minas y Energía, cuya misión es planificar la expansión del sistema de generación nacional. Ella repite en el PNE 2030 la visión de que Brasil - y en particular la Amazonía - es poseedor de un gran potencial hidroeléctrico "sub-aprovechado":

   

“También hay que señalar que sólo un 30% del potencial hidroeléctrico nacional se encuentra explotado, proporción mucho más baja que la observada en los países industrializados. Con respecto a las evaluaciones nacionales del potencial hidroeléctrico del Brasil, la última y mejor estimación del potencial hidroeléctrico de Brasil sigue siendo la misma que fue utilizada en el Plan 2015: 261,4 GW. De este total, el 32% corresponden a un potencial poco conocido, es decir estimado, y el 43% está localizado en el Norte"4 (cursivas agregadas)”

Para los organismos de planificación, por tanto, la Amazonía es un gran “El Dorado” hidroeléctrico. Para el SNP 2030 será de la cuenca del Amazonas de donde retiraremos la mayor parte de nuestra energía hidroeléctrica:

 Potencial de generación de los recursos hídricos (en GW)

Cuenca
Amazonas Araguaia-Tocantins Otras Total
Potencial aprovechado   
1   
12   
65   
78
Expansión potencial hasta 2015    12   
2    6   
20
Expansión potencial después 2015    61   
5   
10   
76
Total    74   
19   
81   
174

Notas: 1) el potencial aprovechado incluye las usinas existentes en diciembre del 2005 y las instalaciones en construcción o en concesión otorgada, 2) los valores consideran sólo el 50% de las hidroeléctricas binacionales, 3) las cifras no incluyen el potencial de pequeñas centrales hidroeléctricas, estimado en 17.500 MW, 4) del potencial de la cuenca del Amazonas, cerca de 17.000 MW no presentan restricciones ambientales significativas y podrían ser explotadas antes del 2020, 5) la potencia total indicada significa que 60 mil MW, no estarían considerados en el horizonte del PNE para 2030.

Como se muestra en el cuadro anterior, la participación de la cuenca del Amazonas en el suministro de energía eléctrica nacional puede saltar, hasta el 2030, desde los actuales 1 GW hasta 74 GW instalados, es decir, un aumento de 7.400%. Observando el ámbito nacional, encontramos que el 76% del potencial hidroeléctrico para ser aprovechado en el país en ese lapso de tiempo vendría de esta cuenca, y el 7% de la cuenca del Araguaia-Tocantins (que es parcialmente amazónica, aunque no forma parte de la cuenca del Amazonas ). Por lo tanto, más del 80% de la energía hidroeléctrica que será producida en el país hasta el 2030 provendrá de los ríos amazónicos.

Entre las sub-cuencas de la Amazonía, las que tienen mayor potencial inventariado o estimado son, respectivamente, la del Tapajós (29.995 MW), Xingú (27.931 MW), Madeira (21.906 MW) y Negro (13.016 MW)5 . De éstas, sólo el río Negro/Blanco aún no ha concluyó su inventario y no tiene ninguna hidroeléctrica en operación o en construcción, aunque en la segunda fase del Programa de Aceleración del Crecimiento - PAC 2 estén previstas la instalación de hidroeléctricas en la cuenca del Río Branco y el inventario de la cuenca del Río Negro. Según datos de la Agencia Nacional de Energía Eléctrica - ANEEL6 hay, en estas cuatro cuencas, 84 centrales hidroeléctricas planeadas, grandes y pequeñas, y otras 34 ya otorgadas o en construcción, incluyendo las mega represas en el río Madeira (Santo Antônio y Jirau). Con las usinas ya en operación, tendremos, dentro de dos décadas, 157 plantas instaladas en los principales ríos de estas cuencas. La situación se detalla a continuación:

Cuencas hidrográficas y plantas hidroeléctrica - 2009

Cuenca UHEs planeadas* UHEs em construcción UHEs em funcionamiento Total
Tapajós    64   
15   
13   
92
Xingu    1   
3   
6   
10
Madeira    19   
16   
20   
55
Negro    0 0 0 0
Total    84   
34 39   
157

* Incluye las inventariadas, aquellas con plan básico aprobado, presentadas o en preparación, y las que tienen estudios de factibilidad aprobados, presentados o en preparación.

Áreas protegidas: una piedra en el zapato del sector eléctrico

Al mismo tiempo que el país pone en marcha el plan de ocupación hidroeléctrica de los ríos amazónicos, fundamental para satisfacer la sed de energía de una economía cada vez más basada en la exportación de productos primarios o semi-elaborados, que son notoriamente intensivos en el uso de la energía, se ejecuta también una ambiciosa política de conservación de la biodiversidad en la misma región.


RESEX Rio Xingu (PA) 2010  / Marcelo Salazar/ISA

En la última década, Brasil, signatario de la Convención sobre la Diversidad Biológica, prácticamente duplicó el tamaño de las áreas protegidas bajo el título de unidades de conservación (UCs): entre las unidades estaduales y las federales se protegieron cerca de 74,8 millones de hectáreas en el país, en contraste con los aproximadamente 78,6 millones de hectáreas protegidas hasta el año 19997. Se establecieron por lo menos 253 nuevas áreas protegidas, poco más de la mitad (141) de ellas en la Amazonía Legal. Observando el tamaño de las áreas, se observa además que el 93% se encuentra en esta región, y sólo el 7% en el resto del país, en los demás biomas8.

Se percibe, por tanto, una nítida disputa entre dos políticas de gran importancia para la vida nacional: la producción de energía y la protección de la biodiversidad. Ambas centran sus planes de expansión en la región amazónica, en alguna medida por las mismas razones (agotamiento de superficies aprovechables en el centro-sur del país, gran disponibilidad de tierras públicas, existencia de grandes "reservas" sin tocar), aunque con objetivos diametralmente opuestos.

Si nos fijamos en las cuatro cuencas de la Amazonía con mayor potencial hidroeléctrico, veremos que en ellas hay un gran número de áreas protegidas. Teniendo en cuenta sólo las UCs federales y estaduales, el 21,7% (50,3 millones de hectáreas) de las áreas de estas cuencas están protegidos. Si sumamos el total de las Tierras Indígenas, este porcentaje alcanza el 50% (117,5 millones de hectáreas)9. Aunque tengan diferentes regímenes jurídicos - en las Tierras Indígenas es teóricamente posible explotar el potencial hidroeléctrico, en determinadas condiciones, mientras que en las UCs, a excepción de las APAs, no está permitido - la existencia de ambas categorías de áreas protegidas es claramente un obstáculo para el "pleno" desarrollo hidroeléctrico de esas cuencas, y viceversa.

El sector eléctrico brasileño es muy consciente de este hecho. El PNE 2030 dice lo siguiente al respecto:9:

"Naturalmente, si consideramos que ciertas interferencias son insuperables, la posibilidad de utilizar este potencial en el horizonte del estudio se reduce mucho. Por ejemplo, la posibilidad de tomar ventaja de 126 mil MW, se "encoge" a 116 000 MW, si se excluyen los proyectos de explotación que tienen una interferencia directa con parques y bosques nacionales; o, más aún, a 87 000 MW, si se deja de lado aquellos que interfieren directamente con las tierras indígenas; e incluso a cerca de 77 000 MW si se suman esas dos interferencias”.

Por lo tanto, para los planificadores del sector eléctrico, la existencia de áreas protegidas es un factor negativo, un problema que hay que superar, que se añade a los de orden físico y financiero. Desafortunadamente, como la política de expansión de la energía hidroeléctrica todavía camina en paralelo y en forma independiente de la política de conservación de la biodiversidad, los conflictos van apareciendo cada vez más. Y en el gobierno de Lula, aunque hubo un avance innegable en la creación de las UCs, especialmente en la Amazonía, es cada vez más clara la preponderancia de los intereses económicos sobre los ambientales. Un reciente decreto de abril del 2010 refuerza esta tesis (véase el siguiente recuadro).

¿Se puede instalar usinas hidroeléctricas en las áreas protegidas?

No hay una regla explícita que prohíba la instalación de usinas hidroeléctricas (UHEs) en las UCs, pero es una consecuencia lógica del sistema regulador brasileño. La Ley Federal 9985/00, que establece el Sistema Nacional de Unidades de Conservación, dispone que en las unidades de protección integral sólo se permitirá "el uso indirecto de sus recursos naturales" (art.7°, § 10), entendida éste como "aquel que no implica consumo, recolección, daño o destrucción de los recursos naturales" (art. 2°, IX). Es evidente, por tanto, que no se podría instalar una UHE dentro de sus límites, como tampoco fuera de ellos, en caso acarree la destrucción de sus recursos naturales.

Tal es, en efecto, la conclusión del Parecer nº 1834/2008 – AGU/PGF/PFE-SEDE/PFE/COEP, de diciembre del 2008, que examina el pedido de licencia de una planta hidroeléctrica que inundaría parte del área de un parque nacional (Parque Nacional dos Campos Amazónicos), el único que pudimos conseguir después de una extensa investigación dentro de la Administración Pública Federal. De acuerdo con este parecer: "la finalidad del Parque Nacional no está en consonancia con la implementación de un proyecto de la magnitud que se pretende en los expedientes (aprovechamiento del potencial hidroeléctrico), el cual implicaría una explotación directa de los recursos naturales dentro de la unidad de conservación."

Hay dudas, sin embargo, cuando se habla de UCs de uso sustentable, cuyo objetivo es "conciliar la conservación de la naturaleza con el uso sustentable de una porción de sus recursos naturales" (art.7°, § 2). Según la ley, el uso sustentable es la "explotación del medio ambiente de manera que se garantice la perennidad de los recursos ambientales renovables y de los procesos ecológicos, manteniendo la biodiversidad y los demás atributos ecológicos, en forma socialmente justa y económicamente viable".

Nos parece que la instalación de una UHE atenta contra el objetivo de garantizar la perennidad de los recursos naturales y los procesos ecológicos, lo que significa que, también para dichas unidades, a excepción de las APAs (en determinados casos), no se debería permitir la construcción de dichos proyectos. Sin embargo, un polémico decreto de abril de 2010 (Decreto Federal 7154), a título de reglamento del SNUC, previó la posibilidad de instalación de líneas de transmisión en las UCs de uso sustentable (Art. 8°), de cualquier tipo, siempre que ellas no desfiguren el conjunto de atributos ambientales que justificaron su creación o afecten las actividades previstas en ella por la ley (como es el caso de las reservas de extracción, por ejemplo). A nuestro entender, esto refuerza la idea de que el proyecto hidroeléctrico en sí no puede ser instalado, ya que la norma se refiere expresamente sólo a líneas de transmisión. Pero sin duda ésa será una cuestión que se debatirá bastante en el futuro, sobre todo porque ese decreto anuncia el interés del Gobierno en avanzar sobre las UCs en la expansión del parque hidroeléctrico.

Pero ¿cuál es el problema de las centrales hidroeléctricas en las áreas protegidas?

Los planificadores del sector eléctrico no son insensibles a los problemas que pueden ser causados por las plantas hidroeléctricas, y vienen buscando soluciones a lo que ellos imaginan que es el principal problema de su construcción: la inundación de inmensas áreas y la inducción de una ocupación desordenada, que motivaría una aceleración de la deforestación.

En una reciente manifestación pública, el presidente Lula afirmó que pronto se presentará a la sociedad brasileña la idea de "plataformas hidroeléctricas". Según dijo:

"Vamos a deforestar sólo para hacer la hidroeléctrica. Después se va a reforestar todo de nuevo. Los trabajadores van en helicóptero, como si fuera una plataforma (de explotación de petróleo). Para que no haya ninguna persona husmeando por allí, o personas que quieran construir casa, ocupación"10.

De hecho la idea de construir plantas de energía sin promover el establecimiento de grandes contingentes poblacionales en el entorno de la obra es una idea nueva e interesante. La Eletrobrás viene desarrollando este concepto desde hace algunos años, pero aún no lo aplicó en las grandes obras en curso, como es el caso de las hidroeléctricas sobre el Madeira, que, según cifras de la sociedad civil, viene incentivando la especulación inmobiliaria en el área de su implantación, con el consiguiente aumento de deforestación e interferencia, incluso sobre áreas protegidas.

Para tratar de eludir el problema de las grandes zonas inundadas, fantasma que reaparece cuando se recuerda las nefastas experiencias de Balbina y Samuel, los ingenieros están desarrollando nuevos tipos de usinas, llamadas espejos de agua, o sea que no tienen reservorio de acumulación, reduciendo, por eso, el área de inundación. Según el presidente de la Empresa de Investigación Energética - EPE, Mauricio Tolmasquin, ya estaríamos operando con un nuevo modelo de hidroeléctricas en la Amazonía, precisamente para reducir el ahogamiento de los bosques:

"Como se ha mencionado en otro seminario temático del Plan 2030 (...) el aprovechamiento del potencial hidroeléctrico de la Amazonía es fundamental para la expansión del abastecimiento de electricidad a largo plazo y deberá ser social y ambientalmente sostenible. Los nuevos proyectos de generación hidroeléctrica, vistos desde el ángulo de las zonas inundadas, conforme consta en el Plan Decenal de Expansión de Energía, son menos impactantes que el conjunto de usinas que conforman el actual parque hidráulico brasileño. Y la mayor contribución a la reducción de este índice viene, precisamente, de las usinas ubicadas en la región amazónica (...) el Plan Decenal muestra la tendencia a un mayor número de plantas al filo del agua. De este conjunto de plantas, 31 tienen un área de embalse inferior a los 100 km2 (65%) y sólo dos presentan embalses que ocupan áreas mayores de 500 km2"11.

Para la EPE, por lo tanto, al disminuir el tamaño de los lagos de las hidroeléctricas en la Amazonía, la mayoría de los problemas sociales y ambientales estarían resueltos. Esto, sin embargo, aunque sea efectivamente un avance, no resuelve todos ni los principales problemas que acarrea la construcción de hidroeléctricas en las cercanías o dentro de áreas protegidas.

Las inundaciones de las zonas, aunque indeseable, no puede ser, en la región amazónica, el gran daño causado por las represas. Algunos estudiosos señalan el riesgo de un cambio drástico en el funcionamiento de los procesos ecológicos, sociales y económicos locales. Según Tundisi12:

"La comprensión científica de los procesos ecológicos, de la biodiversidad y de la interacción de los sistemas acuáticos y terrestres ha aumentado considerablemente en los últimos diez años. (...) Junk (1997, 2005) describe la ecología del sistema de pulso en los grandes deltas internos de la Amazonía central. Según este autor, el sistema de pulso de inundación es la principal función de fuerza en los grandes sistemas de valles inundables y llanuras aluviales de la Amazonía. Estas funciones de fuerza promueven condiciones ambientales diversas, cambios periódicos en las comunidades de plantas y animales, y múltiples e intensivos cambios entre las fases acuáticas y terrestres con procesos bióticos de producción de materia orgánica y descomposición, deposición de sedimentos y una alta diversidad de especies. Este proceso de pulsos, que ocurre en otros ecosistemas con llanuras de inundación en todos los continentes, alcanza su valor máximo justamente en la región amazónica. La conectividad entre humedales, canales naturales, lagos, ríos y pantanos presenta un gradiente de interacciones directas e indirectas de gran importancia ecológica y económica, con consecuencias en el ciclo hidrosocial.

 

Estos grandes deltas internos con su variabilidad natural respecto de la biodiversidad acuática y las respuestas a los pulsos de inundaciones y sequías, debido a su dinámica espacio-temporal y al flujo génico de los organismos terrestres y acuáticos, son, de acuerdo con Margalef (1997), “centros activos de evolución”, promoviendo conectividad, alterando interacciones bióticas y promoviendo también la biodiversidad animal y vegetal, en forma dinámica. La conectividad biogeofísica de los sistemas y sus escalas de gran magnitud se replican también en el ciclo hidrosocial y en la explotación de la llanura amazónica inundable (Paddock et al., 1999; Sternberg, 1998; Roosevelt, 1999). Los ciclos hidrosocial e hidroeconómicos en esas llanuras de inundación de gran longitud y con mosaicos diferenciados son de gran importancia para la explotación humana de estas planicies. Los diferentes tipos de llanura inundables y el gradiente ecológico-social en la Amazonía impulsan, según Junk y otros (2000), las cuatro principales actividades económicas en la llanura de inundación: la pesca, la explotación forestal, la acuicultura y la ganadería. Según Petrere (1992) y Barthem (1999), la pesca artesanal en la Amazonía emplea a setenta mil personas, mantiene a 250 mil personas y produce entre cien y doscientos millones de dólares al año".

Hay, por lo tanto, el riesgo de que la transformación de los ríos amazónicos en grandes lagos, como ya ocurrió en el sur, pueda tener efectos que van mucho más allá del desplazamiento de personas o de la inundación de partes de los bosques. Puede poner en peligro el sustento mismo del ecosistema regional, con graves impactos no sólo ambientales sino también económicos. No son impactos vistos desde el satélite, sino por aquellos que caminan por el bosque. Por ello, siempre según Tundisi:

"La construcción de hidroeléctricas en la región amazónica, especialmente en los afluentes del río Amazonas, demandará profundas alteraciones en el ciclo hidrológico, en la biodiversidad acuática, en el ciclo hidrosocial e hidroeconómico de la región, exigiendo detallados estudios interdisciplinarios de alto nivel para resolver los problemas de esos impactos y minimizarlos. Es necesario, aún, un conjunto de estudios estratégicos, económicos y ecológicos con el fin de promover una visión de Estado de largo plazo en la explotación hidroenergética en la Amazonía.

Es necesario desarrollar estudios que permitan una adecuada elección de los ríos que serán impactados y de los ríos que serán conservados de cara a los beneficios sociales y económicos de la explotación de la hidroenergía y de la preservación. Esos análisis deben tener en cuenta que los embalses son sistemas complejos, en especial considerando su interacción con la cuenca hidrográfica, los usos múltiples y los mecanismos de funcionamiento y operación de estos embalses (Tundisi et al., 1999; Tundisi, 2007), incluidos los efectos directos e indirectos" 13.

¿Avanzaremos o retrocederemos en el proceso de planificación energética?

La sugerencia de Tundisi parece bastante razonable. Pero hoy está lejos de ser factible. En la actualidad no existe un espacio institucional creado y configurado para hacer esa planificación, que, a pesar de estar basada en variables de orden técnico, es sobre todo política, y por tanto debe ser necesariamente participativa.

Recientemente, el Banco Mundial emitió un documento, resultado de una consultoría realizada para el Gobierno Federal de Brasil, que analiza los "problemas" existentes en el proceso de la concesión de licencias ambientales de grandes hidroeléctricas en el país. A pesar del sesgo claramente tendencioso de la asesoría, ésta llegó a la conclusión de que, en vez de problemas específicos en el rito y en los procedimientos de concesión de licencias ambientales, existe un vacío en la planificación del sector eléctrico que contribuye a aumentar la conflictividad a la hora de decidir sobre cada caso concreto. Así, afirma:

"Todos reconocen que hay una gran necesidad de revitalización de la capacidad de Brasil para llevar a cabo una adecuada planificación en el sector energético. Este proceso fue iniciado con la EPE. Allí se incluye, necesariamente, el abordaje de todas las dimensiones – económica, financiera, técnica, así como ambiental y social –. Y él requiere, necesariamente, que se busque alternativas y que no se responda simplemente "sí o no" en relación a las propuestas concretas. Como parte de ese enfoque de planificación, la AAE (Evaluación Ambiental Estratégica), cuyo nombre es inadecuado, porque se trata de prestar atención a todas las dimensiones y no sólo a la ambiental, puede desempeñar un papel importante. Los instrumentos basados en el concepto de la AAE no requieren el nivel de informaciones que se espera de una evaluación realizada en el ámbito de un proyecto específico"14. (cursivas agregadas)

La idea de realizar un gran AAE para el sector de energía es interesante15 y viene siendo tímidamente ventilada por el Ministerio de Medio Ambiente, pero políticamente todavía está aún lejos de concretarse. No hay ningún paso en esta dirección procedente del MME o de la EPE, que son ahora "dueños" de la planificación del sector (junto con las big sisters del sector, formado por las estatales  de energía y por algunas empresas nacionales y multinacionales, tales como Camargo Corrêa, Votorantim, Odebrecht, Tractebel y otras). La única iniciativa concreta que apunta más o menos en esa dirección viene siendo adoptada por la EPE en la denominada Evaluaciones Ambientales Integradas de las Cuencas – AAIs, que intenta evaluar los efectos acumulativos y sinérgicos del conjunto de todas las represas hidroeléctricas previstas para una cuenca determinada.

La EPE tiene como directriz realizar la AAI para todos los nuevos inventarios en elaboración (casi todos tratan sobre ríos amazónicos), pero la primera realizada, en la cuenca del río Uruguay (SC/RS), fue blanco de numerosas críticas del Ministerio del Medio Ambiente y de la sociedad civil local porque supuestamente sólo serviría para legitimar (o "verdear") un plan ya hecho y sin posibilidad de discusión. De hecho, la AAI no tiene poder efectivo para planear la expansión eléctrica, puesto que ya parte del supuesto de que determinada cuenca será necesariamente explotada para fines hidroeléctricos, teniendo incluso las opciones de las represas ya definidas. De la manera como es hoy, sin una evaluación previa más estratégica, la AAI difícilmente saldrá de este impasse y, en la práctica, sólo servirá para desestimar eventuales proyecto manifiestamente absurdos, legitimando por lo demás la planificación que viene siendo realizada desde hace por lo menos cuatro décadas.

A diferencia de lo sugerido por el Banco Mundial y por Tundisi, sin embargo, el escenario futuro apunta hacia un aumento de la tensión entre "desarrollistas" y "ambientalistas" y hacia una presión, tal vez sin precedentes, para la destrucción del “cuello de botella" ambiental. Esto llevará, muy probablemente, al aumento de la ya fuerte presión sobre el Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables) para que autorice las grandes obras proyectadas, y al intento de flexibilizar la legislación para la concesión de licencias ambientales.

Algunas medidas ya vienen siendo adoptadas en esa dirección. Las hidroeléctricas del río Madeira, a pesar de los problemas de dimensiones continentales que pueden ocurrir, fueron aprobados por el Ibama luego de mucha presión y desgaste político entre el MMA y el MME. Lo mismo ocurrió con Belo Monte, cuya licencia fue concedida a pesar de  pareceres del equipo técnico en sentido contrario. El propio estudio del Banco Mundial propone varias medidas para "desbloquear" el licenciamiento ambiental de grandes obras de energía, incluyendo una propuesta para restringir los poderes del Ministerio Público y otra para que las AAIs sirvan para  la emisión de "licencias colectivas preliminares" para conjuntos de represas en una misma cuenca, lo que quiere decir que la concesión de licencias sería hecha únicamente para definir las medidas de mitigación, compensación y las posibles mejoras en el proyecto ejecutivo de las obras.

Además de las ideas dadas por el Banco Mundial, hay otro conjunto de propuestas folklóricas, si no fueran peligrosas, dando vueltas en el Congreso. Una de ellas, hecha por uno de los miembros del grupo de consultores del Banco Mundial y más tarde asumida por el entonces Presidente de la ANEEL, Jerson Kelman, quien envió al Congreso un proyecto de ley que tiene por objeto facultar al Consejo de la República (colegiado de asesores del Presidente de la República) el poder de definir hidroeléctricas de interés nacional que no tendrían que pasar por el proceso de evaluación de su viabilidad ambiental. Propuestas todavía más folklóricas pueden tornarse proyectos de ley, como la defendida por el ex ministro de Minas y Energía, Silas Rondeau, para crear "reservas estratégicas de producción de electricidad" a fin de demarcar partes del territorio nacional como “prioritarios” para la instalación de hidroeléctricas, impidiendo así el reconocimiento de tierras indígenas y la creación de unidades de conservación.

El conflicto entre la instalación de hidroeléctricas y la creación o mantenimiento de UCs, por lo tanto, es actual y sólo tiende a intensificarse.

Movimiento de los Afectados por las Represas (MAB)

En respuesta al modelo de generación de energía eléctrica en Brasil adoptado a mediados del siglo XX, que intensificó la construcción de grandes embalses, desplazando a miles de personas de sus tierras, inundando poblados y aumentando el número de ciudadanos sin tierra, muchos de los cuales se trasladaron a la periferia de las grandes ciudades, territorio por el cual no tienen ningún sentimiento de pertenencia, surgió la necesidad de organización y de lucha de los afectados por las represas.

Así, con una historia de resistencia relacionada con las emblemáticas UHE Sobradinho, en el río São Francisco (Región Nordeste), que desplazó a más de 70.000 personas, a la UHE de Itaipu, en la cuenca del Río Paraná (región sudeste), a las usinas de Machadinho e Ita, en la cuenca del Río Uruguay (región sur) y a la UHE de Tucuruí (región norte), surgió el Movimiento de los Afectados por las Represas (MAB), que une a las personas afectadas por los embalses, ONGs, investigadores e instituciones internacionales fortaleciendo no sólo el seguimiento y el reclamo de reasentamiento por parte de las comunidades afectadas, como también el cuestionamiento del modelo de producción de energía en Brasil. En abril de 1989 fue realizado el Primer Encuentro Nacional de Trabajadores Afectados por las Represas y más tarde fue instituido el día 14 de marzo como el Día Nacional de Lucha Contra las Represas.

 

Notas e Referencias

  1. Matriz Energética Nacional 2030. Brasília, MME/EPE, 2007, pg. 159.
  2. Cuaderno Sectorial de Recursos Hídricos – generación de energía hidroeléctrica.  Brasilia, MMA/SRH, 2006.
  3. Op cit, pg.59/60.
  4. Matriz Energética Nacional 2030. Brasília, MME/EPE, 2007, pg.285.     
  5. Plan Nacional de Recursos Hídricos – cuaderno sectorial energía eléctrica.
  6. SIGEO/ANEEL, con datos disponibles hasta el 20/01/2010.
  7. Excluyendo las Áreas de Protección Ambiental - APAs
  8. Instituto Socioambiental. 2010. Programa de Monitoreo de Áreas Protegidas.
  9. Matriz Energética Nacional 2030. Brasília, MME/EPE, 2007, pg. 142.
  10. In http://www.power.inf.br, consultado en 21/01/2010
  11.  Carta en respuesta a la carta abierta presentada por WWF-Brasil, sobre el Plan Decenal de Expansión de Energía. Consultado el 21/01/2010, en el sitio web de la EPE
  12. TUNDISI, José G. “Exploração do potencial hidrelétrico da Amazônia”, in IEA/USP, Revista Estudos Avançados 21 (59), 2007, pp. 109/117.
  13. op. cit., pg. 114
  14. in World Bank. Licenciamento ambiental de empreendimentos hidrelétricos no Brasil: uma contribuição para o debate – relatório síntese. Brasil, marzo del 2008, pág. 31. Disponible haciendo clic aquí.
  15. Son pocos los casos en el mundo de AAE que hayan tenido éxito, incluso en los países europeos que las vienen aplicando desde hace más tiempo. Un ejemplo interesante, aunque todavía no concluido, es el caso de Colombia, que hizo uno para evaluar la expansión de la exploración de pozos de petróleo (tema importante en su pauta de exportaciones) y la política de combustibles, llegó a la conclusión de que, debido a restricciones de orden socioambiental para satisfacer la demanda proyectada, tomaría medidas para promover el aumento de la eficiencia de los motores y de los precios de los combustibles, como una forma de reducir la demanda futura.